Obispos de la Ciudad de Sigüenza
D. Bernardo de Agén (1121 - 1152)
Texto recogido del libro "VIII Centenario de la reconquista de Sigüenza "
Por el Presbítero, Julián Moreno; 1922

Nació este prelado en la ciudad de Agén, capital de departamento de Lot y Garona (Francia) hacia el año 1080, viniendo a vivir a Castilla muy joven.

Fue Chantre de la Catedral de Toledo y consagrado Obispo de Sigüenza en el año 1121, cuando todavía nuestra ciudad se hallaba bajo el poder de los agarenos, no pudiéndose posesionar de su Diócesis hasta el 22 de enero de 1124, día en que se apoderó en cruenta lucha del castillo y de la ciudad, reducida entonces a la fortaleza asentada sobre la cumbre y a la pequeña aldea, que poblaba la parte baja en el área que hoy ocupa Ntra. Sra. de los Huertos, la Alameda y Monasterio de Ursulinas.

La Reina Dª. Urraca concedió a D. Bernardo la décima parte de todos los portazgos, de todos los quintos y de todas las alcabalas de Atienza y de Medinaceli; en 1.º de enero de 1124, y en 1.º de noviembre del mismo año, su hijo Alfonso VII, cede los mismos tributos de Medinaceli y Atienza, agregando los de Santiuste y las aldeas de las tres poblaciones, para reedificación de la iglesia y sustento de D. Bernardo, y le dona el molino que poseía el Rey, entre el majuelo que era del Obispo y la tierra de la bienaventurada María de Medina, que es Nuestra Señora de los Huertos con su torre, entrada, salida y cuanto le perteneciese.

Instituyo el Cabildo Catedral en 1135, y habiendo permutado con el Obispo de Zaragoza, Daroca por Calatayud, pone en esta Canónigos, como ya lo había hecho también en Medinaceli. Fueron pues, tres los Cabildos instituidos por el insigne Prelado: Sigüenza, Medinaceli y Calatayud, y cuya institución fue aprobada en 1150 por el Papa Eugenio III.

Capellán y Canciller de Alfonso VII, fue apreciadísimo de este Monarca, quien en 1127 hizo merced a D. Bernardo de la ciudad de Soria y sus aldeas y más tarde el 16 de septiembre de 118 la villa de Serón con todos sus términos y pertenencias y con los pocos árabes que la poblaban. En el mismo día concede a D. Bernardo y sus sucesores el señorío sobre la ciudad de Sigüenza, para que libremente y sin obstáculo lo pudiera poseer. En 1143 le concede y dona la villa de Aragosa y sus términos.

Después de varios cambios de pueblos entre el Obispo D. Bernardo y el Emperador Alfonso VII, otorga este en 7 de mayo de 1146 una carta de permuta, por la que D. Bernardo le cede en pleno dominio las villas de Caracena y Alcubilla, la correspondencia a esta cesión el Rey dona al Obispo la Sigüenza alta con castillo y todas sus pertenencias, con las salinas de Santiuste, aquellas que están a la parte de arriba del río por juro de heredad, y en tal manera que tengan medianeto en Séñigo y sus términos, en la forma que lo tienen los colonos de aquel caserío, que están junto a la iglesia. Concede también Alfonso VII que los vecinos de Sigüenza puedan cultivar y sus ganados pastar por todo el termino de Medina, expresando el Monarca su voluntad de que la Sigüenza superior y la inferior formen una sola villa y un sólo concejo y sean regidos y gobernados por un juez y sayón, terminando por repetir que cuantos en Sigüenza hallan poblado o vengan a poblar, reconozcan y obedezcan como único Señor al Obispo y su iglesia.

Al igual que los Reyes, los Soberanos Pontífices dispensaron a nuestro D. Bernardo la más alta estimación, en especial Inocencio III, que la conocía personalmente y con quien se avistó en Francia para poner fin a los litigios originados con los Obispos de Tarazona y Osma sobre la pertenencia de Soria.

También sobre cuestión de límites de las respectivas Diócesis, contendió D. Bernardo con D. García, Obispo de Zaragoza. Terminó con una concordia entre ambos, cediendo nuestro Obispo al de Zaragoza, la ciudad de Daroca con todos sus términos; y dice este «que la Sede Seguntina, su Pontífice y los clérigos que allí devotamente sirven a Dios, posean perpetuamente por derecho hereditario y sin contradicción alguna, Calatayud con todos sus términos de Villafeliche hasta Aranda, y de la Peña de las Chozas hasta Ariza».

Donó el Obispo D. Bernardo, para mayor servicio de Dios y esplendor del culto, al Cabildo de su iglesia, todas las decimaciones y obligaciones que correspondieran a la iglesia en concepto de ofertas, pagos, y funerales, y compartió con él cuanto redituaban al Obispo sus heredades de Sigüenza, Medina, Santiuste, Atienza, Henares etc., etc.

Después de un pontificado de treinta y un años, en el que el célebre Obispo dedicó toda su actividad y todas sus energías a la mayor gloria de Dios, a la prosperidad y engrandecimiento de su ciudad y de su Diócesis, entregó su alma al Supremo Juez, en el pueblo de Huerta Hernando, a orillas del Tajo, peleando con los árabes, según veneranda tradición en el año 1152.

Su cadáver yace en sepulcro de mármol blanco, enriquecido con decoración gótica, en la nave absidal, junto a la puerta de la sacristía del Sagrario.