Obispos de la Ciudad de Sigüenza
D. Alfonso Carrillo de Albornoz (1422 - 1434)
Texto recogido del libro "VIII Centenario de la reconquista de Sigüenza "
Por el Presbítero, Julián Moreno; 1922

En 1422 hallamos por Obispo de Sigüenza al Cardenal Carrillo de Albornoz, eminente purpurado de ilustre prosapia. Fue Arcediano de Cuenca, administrador del Obispado de Osma y Abad de Alfaro. No residió en su Diócesis por hallarse ocupado en los más graves negocios de la iglesia Universal. El Papa Martino V le hizo su Legado en Bolonia, y era tal su prestigio entre el Colegio de Cardenales, que a la muerte del Papa, si no lo hubiera estorbado su modestia, hubiera tenido bastantes votos para alcanzar el Supremo Pontificado.

Asistió al Concilio de Basilea, en el que ejercitó tanta influencia que, mientras el vivió, los pareceres se mantuvieron unánimes, y se dividieron al ocurrir su muerte en 1434. El Emperador, los Obispos y Padres de Concilio, celebraron sus exequias con profundo y general sentimientos y cuando la nueva llegó a Castilla, estando D. Juan II con su Corte en Medina del Campo, dice la historia: «La muerte del Cardenal fue de gran daño en este tiempo, porque era un hombre muy notable y gran letrado, y servía mucho al Rey y sostenía a todos los castellanos que en aquellas partes iban. Hubo el Rey de su fallecimiento gran dolor y vistió paños negros, y asimismo la Reina y el Príncipe y todos los grans que en la Corte estaban».

Su cuerpo fue sepultado en Roma en la iglesia de los Cuatro Santos Coronados, de donde fue trasladado a la Capilla Mayor de nuestra Catedral. Ocupa este sepulcro una parte del muro de la derecha de la dicha Capilla, encima de la puerta que comunica con la nave del trascoro. «Es todo de marmol, dice Villamil, y del más fino estilo ojival, como que a las gallardías de este género, junta las delicadezas del arte italiano, pues consta que fue labrado en Roma»